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Para algunos, ahorrar puede parecer fácil. Dejas de salir, de comprarte tonterías que no necesitas y ya está. Sin embargo, ¡nada que ver! Ahorrar es algo mucho más complejo y amplio. Por eso mismo, es bastante fácil que, cuando nos proponemos ahorrar, estemos cometiendo más de un error. Y es que ahorrar no tiene por qué ser sinónimo de renunciar a cosas, sino a ser más eficientes.

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Todos los inviernos las facturas de la calefacción nos pasan, nunca mejor dicho, factura. Esta estación es lo que tiene sí, pero también influyen otros factores como el aislamiento, la ubicación de una casa, su orientación, etc. Y es que, aunque el precio del gas y la luz no lo marcamos nosotros, sí que podemos tener en cuenta otros aspectos que pueden influir en el precio de nuestra factura.