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Cada vez que llega el otoño – invierno y bajan las temperaturas, siempre nos entra la misma duda. ¿Toca revisar la caldera?, ¿cuánto me costará?, ¿a quién llamo? No es para menos, una caldera estropeada y tener que poner una nueva es un gasto muuuuy serio. Tanto, que puede desbaratar económicamente a más de uno, ¡y con las navidades a la vuelta de la esquina!

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Con la llegada de la Navidad, los gastos se disparan. Que si regalos, comidas, decoración, más regalos, más comida, aumento de la factura de la electricidad, calefacción… ¡una sangría! Por eso, la mayoría estamos como locos por recibir la paga extra de Navidad. Sí, nos viene genial, pero tampoco tiene que ser una excusa para no mirar el bolsillo.

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Cuando entramos en los 20 no solemos pensar en mucho más que pasarlo bien, disfrutar de la etapa universitaria, salir, viajar y poco más. Quizás uno ya tiene la mente en su futuro profesional, pero la gran mayoría lo ven en un horizonte aún lejano. Sin embargo, a medida que vas creciendo, te vas incorporando al mundo profesional y llegas a los 30, tus prioridades cambian.

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La tecnología mola sí, pero también tiene sus peligros. Seguro que si has perdido alguna vez tu móvil u ordenador te habrá dado un vuelco al corazón. No hablamos ya del coste económico, sino de los propios datos y toda la información que guardabas en el dispositivo. Pues imagínate que de repente, un día cualquiera, no consigues acceder a tu ordenador. La contraseña no la has cambiado pero… ¡drama!, te han secuestrado el ordenador.