Seguro que más de una vez te han dicho que sonrías más, que estás mucho mejor. ¡Y es que es verdad! La risa, además de ser una actitud muy buena para enfrentarse al día a día, también tiene efectos muy beneficiosos en nuestras vidas. Tanto es así que la Universidad Vanderbilt en Nashville (Tennesse) ha concluido que reírse 15 minutos al día puede ayudarnos a perder peso. De hecho, podemos llegar a perder hasta 2 kilos al año con una dosis de risa diaria. Y lo mejor, ¡buena salud y el ahorro económico que todo eso implica!

Los kilos no son el único efecto positivo. Por lo visto, reírse también libera impulsos eléctricos en nuestro córtex cerebral, de modo que obstruye el paso de pensamientos negativos y, atención, ¡nos aporta felicidad! De hecho, Sigmund Freud atribuyó en su día a la risa el poder de desechar de forma natural la energía negativa de nuestro cuerpo. ¿Consecuencia? Mejores resultados laborales y más éxito.

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¿Qué tienes problemas para dormir? Pues nada, a reírse un rato y solucionado. ¿Cómo? Pues muy sencillo, con cada carcajada se activan casi 400 músculos de nuestro rostro, eliminamos de nuestra mente miedos y preocupaciones y nos ayuda a relajarnos, a estar más tranquilos y a sentirnos bien para dormir del tirón . Y también nos ayuda con los dolores porque actúa como calmante. E incluso los problemas cardiovasculares mejoran con la risa gracias a las endorfinas, la adrenalina, la dopamina y la serotonina. Todo esto contribuye a que el corazón se relaje y se ensanche. ¡Qué maravilla!

Y puede que te sorprenda, pero reír también afecta a la piel. La tristeza hace que las defensas del cuerpo bajen, mientras que la risa nos ayuda a estar más protegidos, lo que hace que nuestra piel tenga mejor color, sea más resistente y esté más sana. Y es que cuando uno está relajado… ¡todo luce más! Eso es lo que pasa con el estrés, que la risa ayuda a combatirlo y nos aumenta la sensación de bienestar.

Y por si aún no tuvieras motivos para reír, echarnos unas carcajadas es tan sano que relaja toda nuestra musculatura y ayuda así a prevenir contracturas. Vamos, que la risa nos ahorra no sólo dolores y malos ratos, sino también dinero en médicos, cremas, pastillas y todo tipo de remedios alternativos. Así que ya sabes, de deberes… ¡ataque de risa!

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