De sobra es conocido que hoy en día los electrodomésticos y otros aparatos electrónicos duran mucho menos de lo que lo solían hacer. El mundo de los ordenadores no es ajeno a esta tendencia. Sin embargo, además de la parte más técnica de durabilidad, está la parte interna de calidad, capacidad y espacio. Y es que, con los nuevos programas que van saliendo cada año, la capacidad, sistema operativo, etc., de un ordenador queda obsoleto mucho más rápido de lo que nos gustaría.

Por eso, es bueno pensar bien el gasto a la hora de comprar un nuevo ordenador. ¿Realmente necesito esa potencia?, ¿merece la pena el precio?, ¿estoy pagando marca además de producto?,  ¿es compatible el sistema operativo con el resto de aparatos electrónicos de mi casa? Muchas de estas preguntas (y otras), son las que deberíamos tener en cuenta a la hora de comprar un ordenador, en lugar de dejarnos llevar por las modas, el consumismo y la compra de máquinas mucho más potentes de las que realmente necesitamos. Y es que, al final, no sólo no ahorramos, sino que derrochamos el dinero sin ningún sentido.

A la hora de comprar un ordenador, hay que tener muy claro dos cosas: para qué lo voy a usar y cuánto lo vas a usar. Luego habrá que pensar en las características técnicas y sus prestaciones, pero lo primero es tener claro su uso. Por ejemplo, si vas a usarlo exclusivamente para redactar documentos en Word, hacer presentaciones en Power Point y navegar por Internet… ¿realmente necesitas gastarte 1.500 euros en un ordenador con potencia suficiente para programas de profesionales de diseño? La respuesta es evidente: No.

Fijarse un presupuesto también es una buena idea. Sobre todo para ponerse límites y no dejarse llevar ni por la euforia ni por las buenas habilidades de un comercial. Márcate un tope y no te salgas de ahí.

Aprovecha las ofertas. Días sin IVA, Black Friday, Cyber Monday, y otras rebajas que puedan hacerse en el sector. Para ello es necesario tener cierta planificación. Es decir, vale que hay rebajas u ofertas que no sabrás nunca cuando se van a poner, pero hay otras que sí. La más conocida y popular es la del Black Friday. Así, si vas a regalar o comprar un ordenador en Navidad, por ejemplo, aprovecha los descuentos del Black Friday. Puedes ahorrar mucho dinero haciendo este tipo de “compras inteligentes”.

Y es que, puestos a gastar comprando un ordenador que va a quedar obsoleto en tres o cuatro años, al menos que sea por un precio económico, con unas prestaciones adecuadas a nuestras necesidades y sin perder la cabeza por las modas o tendencias del momento.

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