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Típico que te vas de viaje y cuando vuelves y te pones a hacer las cuentas te echas irremediablemente las manos a la cabeza. Sí, te lo has pasado muy bien pero se te ha ido la mano con los gastos. ¿La consecuencia? Empieza un rompecabezas en tus cuentas para volver a los números verdes. Sin embargo, no siempre tiene por qué ser así. Está claro que depende mucho del carácter de cada persona, pero con un poco de planificación y estos truquillos, cualquiera puede irse de viaje, no andar con el puño cerrado y, además, disfrutarlo.